Agunos dicen que "no creen que si Dios nos salva nos haga volver al mismo fango de donde nos sacó".
¡No es Dios quién la hará volver al fango, es usted o yo quienes decidimos regresar al fango!
Si usted cree que una vez yo soy salvo, por haber aceptado el sacrificio de Jesús en la Cruz, no hay forma posible de que yo pierda dicha salvación, usted podría estar mal interpretado el mensaje total del Evangelio. ¿Qué sucedería entonces si yo decido convertirme en un estuprador de menores, pero para asegurarme de NUNCA ir al infierno, primeramente acepto la salvación y comienzo a estuprar menores? ¿Está aún así mi salvación asegurada?
¿Nota la inconsistencia? Yo no estoy insinuando en lo más mínimo que si usted continúa viviendo una vida cristiana hasta la muerte usted perdería su salvación. Pero si USTED desea volver al fango de donde el Señor la sacó, esa es su prerrogativa.
De otra forma, no sería verdadera la doctrina del libre albedrío. Si yo estuviera obligado a ser salvo, una vez haya sido salvo originalmente, ¿Dónde está mi derecho y libre albedrío de negarme a continuar salvo?
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