Las nalgadas pueden ser una herramienta de disciplina muy valiosa , siempre y cuando se haga adecuadamente. Es esencial siempre balancear la firmeza con el amor, de hecho, las nalgadas no son apropiadas para cada niño o a cualquier edad, y son innecesarias en muchas situaciones; Por ejemplo, la desobediencia intencional o desafío a la autoridad podrían justificar el castigo físico, pero no así si sólo se trata de una irresponsabilidad infantil. Cuando las nalgadas se manejan adecuadamente, no hay razón para temer que ellas produzcan daño emocional o efectos sicológicos en los niños.